Florencia Romano, primera árbitra en el fútbol argentino

Un remís, que le regaló la mitad de los 28 pesos que vale el viaje desde San Fernando hasta Valentín Alsina, la dejó en la cancha casi dos horas antes de que empezara el partido. Ahí -después de atravesar lo que alguna vez fue un complejo industrial, al costado de un brazo del Riachuelo- le deseó suerte la casera de la cancha de Victoriano Arenas, que ya había acondicionado un cuarto de su vivienda para que sirviera como vestuario. La chica -de conjunto negro, aun antes de calzarse el traje de árbitro- saludó con una sonrisa, recibió un ramo de flores de parte de la comisión directiva local y enseguida se metió en la piecita. El enérgico silbatazo que pegó a las cuatro de la tarde fue el anuncio del triunfo en su primera batalla: Florencia Romano se estaba convirtiendo, en ese exacto momento, en la primera mujer en dirigir un partido de primera división de varones del fútbol argentino.Su caso había llegado a la Cámara de Diputados en setiembre de 1996, cuando se plantó en huelga de hambre en la puerta misma de la AFA para denunciar lo que consideraba una decisión discriminatoria en su contra. Pero ayer, contenta con lo que ella misma evaluó como una buena actuación, tuvo solamente palabras de agradecimiento porque la dejaron dirigir.No la amedrentaron los cantitos (por ejemplo, un rapidísimo Qué contenta se te ve/debutás con Victoriano/que es el macho de la D, ni el pedido de Queremos a Florencia/que traiga a las amigas, ni un cartel, algo más grosero, acerca de qué le falta para dirigir en la A. Por el contrario, Romano -enrolada, enhorabuena, en las filas del castrillismo- sancionó cada jugada brusca y sacó sin titubeos las tarjetas que tuvo que sacar. El primer futbolista en ser expulsado por una mujer -en una cancha- fue Gustavo García, el defensor de Muñiz que evitó con la mano un gol de Arenas; también les mostró la roja al arquero local, por insultar a un rival, y al 8 visitante, por una murra.El próximo objetivo de Florencia (27 años, tucumana, estudiante de arquitectura, sin novio) es conseguir un sponsor o una beca que le aporte más de los 47,11 pesos que cobra por cada partido de estos. Hasta aquí llegó con ayudas eventuales de funcionarios de Gobierno y la colaboración de su amiga Miriam, que fue quien le consiguió un colchón tras un mes de dormir sobre una pila de diarios en un departamento completamente vacío.Pasadas las nueve, después de redactar en un bar el informe del partido, la árbitra estaba esperando el 60 en Constitución, con las flores en una mano y el bolso -también negro- en la otra. "Sí, puede ser que haya entrado en la historia del fútbol argentino" dijo, firme.

Fuente: Diario Clarín

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Por suerte ya no dirige más!

kipzy dijo...

que chora que era, se re vendio

Cristian Calabrese merece un lugar en este blog

Anónimo dijo...

juiraaaa

feucha taba eh...

grande bartelt te esperamos...

Brown 2000 dijo...

aca te mando el link de una nota que podes publicar sobre Brown
http://brown2000.blogspot.com/2007/09/9798-especial-de-primera-b.html