Abel Sánchez "El Camisero"


Corría el año 1949, San Telmo era puntero del torneo junto a J.J.Urquiza y disputaba el ascenso a Primera "B". La divisional en la que militaba entonces era la tercera división., la inmediata posterior a la mencionada y anhelada Primera "B". Nos tocaba enfrentar a Deportivo Huracán en San Justo (club que luego se fusionaría futbolísticamente con el actual Almirante Brown)
El partido era áspero y violento hasta que llegó el tan ansiado gol de San Telmo, faltando un minuto para finalizar el primer tiempo y ya dando por descontado que nos llevábamos la ventaja parcial a los vestuarios y tal como estaba previsto se envía la noticia al Presidente del Club Don José Peratto "Don Pepe", quien aguardaba en la Isla Maciel sabiendo que el canchero de nuestro club había llevado una paloma mensajera dado que no existían lineas telefónicas entonces, ni otros medios de comunicación mas o menos inmediatos.
Dicha paloma voló con el resultado de 1a0 llevando consigo el mensaje, justo en el preciso instante en que hay un penal a favor de San Telmo. El penal provocó el gran escándalo y ante la desesperación nuestra por haber enviado el mensaje con el 1a0 y no uno presumiblemente mas holgado, sin imaginar que el penal jamás se iba a patear.
De pronto el escándalo adquirió proporciones alarmantes, los 22 jugadores se tomaron a golpe de puño, el arbitro dio por suspendido el partido, se dirigió a los vestuarios y el puñado de hinchas de San Telmo al verse aislado, recurrió a todo lo que tenía a su alcance para defenderse.
En ese instante vi como un hincha de San Telmo de una trompada mandaba a un hincha contrario al alambrado tirado y sangrando y del que luego supimos que era el hermano de un jugador contrario. Al notarlo el hermano dentro de la cancha reaccionó arrancando el banderín del córner arrojándolo hacia afuera para ser utilizado como arma para sus hinchas, mientras que la persona que había noqueado al hincha rival me pedía la corbata que llevaba puesta para tratar de camuflarse.
Aclaro que la cancha era abierta sin tribunas, no había policías y minuto a minuto eran cada vez mas los adversarios. Nosotros a penas seríamos unos treinta hinchas y aparecían desde las casas vecinas mas hinchas contrarios e inclusive algunos con armas de fuego.
En ese momento un hincha nuestro de apellido Sanchez ("el camisero"), pidió a los gritos que "no se fuera nadie de San Telmo", que no se desbandaran, mientras con un alambre de hierro de unos 3 metros de largo y 3 centímetros de diámetro impedía que se acercara la hinchada contraria usándolo a manera de boleadoras mientras gritaba "ya los tenemos", "no se vayan", "los de San Telmo todos acá".
A todo esto el canchero, mas tarde apodado "el palomero" , ya había emprendido la fuga ante la persecución de los fanáticos de Deportivo Huracán salvándose al encontrar a cinco cuadras la comisaría del lugar. Otros refugiándose en el micro y yo buscando salir a la estación a pie.
Aclaro que había ido en micro, pero ante el desbande generalizado, en el camino me encuentro con los que habían corrido al palomero. No se si me salvó la corbata que no le preste al noqueador, o por mi juventud, lo cierto es que no identificaron y me salvé milagrosamente.

Fuente: León Topalian de www.soydetelmo.com.ar

1 comentario:

Carola dijo...

genial la anecdota!